viernes, 3 de julio de 2015

¿Qué nos ayuda a perseverar?

¿Qué nos ayuda a perseverar?
El primer paso para perseverar en el camino elegido es fijarse objetivos asequibles y que merezcan la pena. El apóstol Pablo entendía, sin duda, este punto. Dijo a los corintios: “La manera como estoy corriendo no es incierta; la manera como estoy dirigiendo mis golpes es como para no estar hiriendo el aire”. Pablo sabía que si quería que sus esfuerzos dieran fruto, necesitaba objetivos claros, como el corredor que centra su atención en cruzar la línea de meta. “¿No saben ustedes que los corredores en una carrera todos corren, pero solo uno recibe el premio? Corran de tal modo que lo alcancen”, fue la exhortación que dio a aquellos cristianos. ¿Cómo podemos hacerlo?
“El sagaz considera sus pasos”, dice . Es prudente reevaluar de vez en cuando nuestras estrategias en la vida y preguntarnos adónde nos dirigimos y si hemos de hacer algunos cambios. Es de capital importancia tener muy claro qué deseamos lograr y por qué. Nos sentiremos menos dispuestos a renunciar si no perdemos de vista nuestro destino final. “En cuanto a tus ojos, directamente adelante deben mirar”, nos exhorta el proverbio inspirado, para que ‘puedan establecerse firmemente todos tus propios caminos’ .
Una vez identificados los objetivos, el siguiente paso es analizar cómo proceder para alcanzarlos. Jesús preguntó: “¿Quién de ustedes que quiere edificar una torre no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo suficiente para completarla?”. En conformidad con este principio, un experto en salud mental hizo esta observación: “Una de las cosas que he notado sobre quienes triunfan es que perciben claramente la relación entre causa y efecto en su vida. Las personas que triunfan entienden que si desean algo, han de hacer todo lo necesario para conseguirlo”. Comprender con claridad todos los pasos necesarios que hemos de dar para lograr lo que queremos nos ayudará a mantenernos concentrados. También nos hará más fácil volver a empezar si sufrimos un revés. Esta manera de ver las cosas fue la piedra angular del triunfo de Orville y Wilbur Wright.
Por tanto, cuando suframos contratiempos, hagamos lo posible por verlos de manera positiva y como una experiencia instructiva. Analicemos la situación, percibamos qué hicimos mal y corrijamos el error o remediemos el fallo. Es una ayuda hablar con otros, pues “por el consejo los planes mismos se establecen firmemente” . Lógicamente, con cada esfuerzo nos hacemos más expertos y hábiles, lo cual a la larga contribuye a que triunfemos.
Un tercer aspecto esencial de la perseverancia es la acción regular. El apóstol Pablo hace esta exhortación: “Hasta donde hayamos progresado, sigamos andando ordenadamente en esta misma rutina” . Un educador dijo: “La moderación y la regularidad durante un tiempo producen resultados significativos”. Ilustra bien este punto la conocida fábula de Esopo sobre la liebre y la tortuga. Esta ganó la carrera aún siendo mucho más lenta que la liebre. ¿Por qué? Porque fue constante y disciplinada. No se dio por vencida, sino que escogió con realismo una velocidad adecuada para ella y la mantuvo hasta que cruzó la línea de meta. En vista de que la persona constante y organizada hace progresos continuos, conserva la motivación, por lo que es menos probable que abandone o que quede fuera de la carrera. En efecto, ‘corramos de tal modo’ que podamos alcanzar la meta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario